En Blog

En medio de la intensa jornada de trabajo, Ada Colau, se dio un respiro para conversar con CITE. Aunque siempre de buen humor y de sonrisa en el rostro, se la siente con la adrenalina de la campaña electoral. Prácticamente de la nada, el día de hoy, Barcelona en Común aparece primero en  las encuestas para el Ayuntamiento de Barcelona.

Ada es quien lidera la lista y, su presencia ha sido factor clave de unidad y proyección. Es una conversación amena, intensa, esclarecedora.

CITE: ¿Cuál es la historia política de Ada Colau y porqué en un momento determinado decide plantearse ser alcaldesa de la ciudad de Barcelona?

Ada: Mi historia política es la de una ciudadana movilizada desde hace muchos años. En diversas luchas sociales y concretamente en temas de vivienda llevo ya casi dos décadas de lucha por los derechos humanos en general y por los derechos de vivienda en concreto. También he estado muy activa en experiencias vecinales de la ciudad de Barcelona pero concretamente en los últimos años por lo que más se me ha conocido ha sido por mi implicación en la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH). Cuando llevaba años involucrada en temas de vivienda estalló la crisis, una crisis, digamos global-financiera, que en España fue mucho más grave que en otros países europeos a causa del modelo basado en la economía del ladrillo y de la burbuja inmobiliaria. Eso se tradujo en que tenemos una mayor tasa de desempleo de toda la Unión Europea y también de desalojos. La gente que veníamos trabajando en temas de vivienda nos anticipamos, a diferencia de las instituciones, y organizamos la PAH: una organización de base para defender el derecho a la vivienda.

CITE: ¿Qué hacía la Plataforma, cuál es su rol, cuál es su dinámica?

Ada: La PAH surgió primero para visibilizar, para denunciar, una problemática que era completamente invisible pero enorme. Hablamos de más de 500 mil desalojos solo en manos de entidades financieras al mismo tiempo que España es el país de Europa con más viviendas vacías, alrededor de 3 millones y medio. Por lo que queda claro que no es un problema de falta de vivienda, al contrario.

CITE: … la paradoja de la especulación inmobiliaria

Ada: Una contradicción insoportable. Con un agravante: a la gente se la impulsó desde el propio Estado a comprar viviendas a través de créditos hipotecarios. El Estado dijo explícitamente, desde el propio Presidente de Gobierno, desde las Ministras de Vivienda, dijeron a la población que invirtieran en vivienda porque era la inversión más segura y no informaron lo que te podía pasar si luego no podías pagar la hipoteca como pasó después le pasó a mucha gente. Cuando estalla la burbuja y llega la situación de desempleo, mucha gente no puede pagar la hipoteca y descubren que la Ley Hipotecaria en España es una anomalía jurídica que permite a las familias, no solo a ser desalojadas, sino a quedarse con la deuda de por vida, una deuda que no prescribe jamás.

CITE: La crisis política es patente en España, pero tiene también una expresión específica en Cataluña… ¿Cuál es la lectura de la crisis política en el caso de Cataluña y de Barcelona?

Ada: Son dos procesos paralelos que se complementan y se han alimentado el uno al otro. En Cataluña siempre ha habido un movimiento independentista pero minoritario, ha sido en los últimos cuatro años cuando la movilización por la independencia ha crecido mucho. Eso va claramente asociado a la crisis económica, a la crisis de régimen político, es decir, a la forma del Estado que surgió de la transición de finales de los setenta y al proceso de revolución democrática y de movilización generalizada que ha dicho “vamos a echar estas elites políticas y económicas y vamos a democratizar nuestras instituciones”.  El agotamiento del Estado de las autonomías que salió de la dictadura,  un gobierno del partido popular y una derecha muy dura, muy centralizador, muy autoritario, muy arrogante, que ha cerrado todas las vías de dialogo, más la crisis económica, todo eso junto, sin duda ha sido algo que ha animado el proceso catalán. Mucha gente ha visto que no había ninguna vía de dialogo y mucha gente que nunca había sido nacionalista la ha animado a sumarse al proceso. El proceso catalán por el derecho a decidir apareció muchísimo antes de que apareciera fenómenos como el de Podemos, porque no había ninguna expresión alternativa al bipartidismo en el Estado y en Cataluña y mucha gente vio como alternativa posible de ruptura con ese régimen de la transición a través del proceso soberanista.

CITE: En ese sentido, habría un marco general del proceso Español pero una especificidad también en el caso catalán.

Ada/R: Exacto, si yo creo podemos hablar de dos procesos que son complementarios y se alimentan entre sí, o sea, hay varias realidades que son ciertas al mismo tiempo: hay una crisis económica que afecta a Cataluña y a España, hay una crisis de organización del Estado, que es una realidad para el conjunto del Estado pero que es especialmente grave para Cataluña y luego hay un deseo de revolución democrática, un anhelo de soberanía de poder decidir de verdad las cosas. Hay muchas complejidades porque en Cataluña el actual gobierno conservador de Convergencia i Unió, que nunca ha estado por independencia, ahora pretende liderar el movimiento por independencia, pero ¿para qué? Pues para que no se hable de los casos de corrupción gravísimos; un partido que ha pactado tradicionalmente con el bipartidismo en el Estado y que no ha tenido ningún problema con las elites ni políticas, ni económicas del régimen, al contrario, se siente perfectamente completamente cómodo y forma parte de ellas. Un partido plagado de casos de corrupción, con unas políticas de austeridad que han recortado derechos básicos, que está privatizando derechos fundamentales como la sanidad. Este gobierno, con una crisis de legitimidad terrible, ha intentado disfrazarse de algo nuevo sumándose a un proceso soberanista cuando nunca había estado por el derecho a decidir ni por la independencia. Todo esto lo hace más complejo, hay muchos actores diferentes con intereses diferentes, hay, yo creo, un debate legitimo originado en la ciudadanía y lo que se ve es que el potencial democratizador de este debate avanza cuando el proceso lo lidera la ciudadanía, pero cuando estos procesos se convierte en una situación partidista y en una lucha electoral pierden fuerza.

CITE: En ese sentido, y quizás como el elemento más nuevo del proceso contemporáneo político en Europa y particularmente el caso español, hay una emergencia de dinámicas que se consideraban antes más típicas del movimiento social de la sociedad civil pero que ahora adoptan unos roles mucho más claramente de partido. Cómo caracterizarías tu este proceso que probablemente en América Latina hemos tenido en algunos casos, como el caso boliviano, el propio caso ecuatoriano, quizás el propio caso brasileño… ¿tu cómo ves eso en el caso específico de Barcelona?

Ada: Claro, en nuestro caso como mínimo habría que remontarnos al final de la dictadura donde precisamente fueron movimiento ciudadanos y vecinales quienes lideraron las propuestas de ruptura con el régimen dictatorial. Los primeros ayuntamientos democráticos como el de Barcelona no se entenderían sino fuera por la fuerza que tenían estos colectivos vecinales y sociales. Precisamente creo que una de las lecturas autocriticas que luego ha hecho la propia ciudad es que fue un error que una vez llegada la democracia se hiciera la lectura de “ahora ya está”, “hemos conseguido la democracia ahora ya no hace falta la movilización social permanente sino que delegamos a nuestros representantes”. Esto nos ha llevado a una excesiva profesionalización de la política frente a unas elites que han confundido el interés particular con el interés general, a una mala praxis generalizada, no solo la corrupción sino las puertas giratorias con los Consejos de Administración de empresas. Eso que se ha producido a escala estatal se ha producido también a escala de ciudad y ha habido una pérdida de soberanía popular. Esa pérdida de liderazgo público, de soberanía, está directamente relacionada con la pérdida de implicación del conjunto de la ciudad, de lo que podríamos llamar movimientos ciudadanos o movimientos sociales. Personalmente, creo que es un error pensar que esto es lineal y tiene que haber primero movilización para luego delegar en partidos políticos, sino que la movilización debe estar siempre, tiene que haber siempre una ciudadanía organizada que este vigilando y exigiendo al poder que se cumpla efectivamente los mandatos ciudadanos. Entonces yo creo que esa lección se ha aprendido y que ahora estamos en ese momento donde la ciudadanía se está corresponsabilizando de recuperar una democracia real. Hay también un momento electoral, estamos en un año electoral y están surgiendo candidaturas como la nuestra impulsadas por la ciudadanía para demostrar que se puede hacer política de otra manera  para recuperar unas instituciones y hacer que las instituciones realmente estén a las órdenes de los mandatos ciudadanos. Al mismo tiempo hay una reflexión crítica que dice “esto es un paso más y después de las elecciones que el conjunto de la ciudad se implique, se movilice y este vigilante”. Las demandas ciudadanas por si no son suficientes, sabemos que hay poderes facticos muy fuertes que se llevan mucho tiempo mandando y que no van a dejar de mandar si no se les obliga.

 Fuente: Barcelona en Comú

CITE: Uno de los modelos que se ha exportado en el ámbito político, académico y por supuesto la gestión pública ha sido e exitoso modelo de Barcelona ¿Cuáles son las críticas, cuáles son las transformaciones que una plataforma como Barcelona en Comú se plantea? ¿qué es lo que uno le podría decir a todo el mundo que ha visto en Barcelona una especie de ejemplo a seguir?

Ada: Claro, por supuesto Barcelona es una ciudad maravillosa, hermosa, donde nos encanta vivir y que es referente mundial para muchas cosas. No es que Barcelona sea un desastre. Nuestra candidatura no surgió porque Barcelona sea un desastre, pero si por la sensación de que estamos perdiendo a Barcelona, una sensación de que efectivamente ha habido una deriva neoliberal de la ciudad, donde ni siquiera nuestros gestores han decidido cómo debía ser la ciudad. La caracterizamos así para resumir mucho. Barcelona no es una sola Barcelona, son varias Barcelonas y ha habido distintas fases. Esa Barcelona que se ha exportado como modelo internacional responde sobre todo a la Barcelona olímpica del noventa y de Pasqual Maragall, que ha sido sin duda el mejor alcalde que ha tenido la ciudad porque ha sido pues un alcalde que ha liderado realmente un proyecto de ciudad que se habido implicar al conjunto de la ciudad en ese proyecto. Pero ese proyecto evidentemente no ha sido perfecto, ha tenido claros y oscuros que quizás no han trascendido tanto internacionalmente. Por ejemplo, en ese periodo de Pasqual Maragall se hicieron grandes cosas, pero también se hicieron grandes cosas porque venía de ese momento de la transición donde había un movimiento vecinal y social fuerte que exigía que se dignificara los barrios más pobres de la periferia que se urbanizaran, que se garantizaran servicios básicos como transporte público. Asociados a movilización inicial se producen esas conquistas, se recupera el mar para la ciudad, etc. hay grandes e importantes conquistas que se hicieron bien pero también no se atiende a todas las necesidades básicas de la ciudad. Por ejemplo, en las grandísimas obras que se generan por las olimpiadas no se hace parque de vivienda pública y ahora tenemos un problema de desalojos masivos y el Ayuntamiento te responde que no tiene vivienda pública donde realojar a la gente. Entonces estamos pagando cosas que no se hicieron bien antes. Aunque nunca fue perfecto hubo ese momento donde había un liderazgo público y había un proyecto colectivo de ciudad. A partir de Pasqual Maragall hay claramente una deriva hacia la ciudad neoliberal donde se suceden alcaldes primero socialistas y ahora de la derecha catalana que lo que hacen es ceder al mercado privado una dinámica que es global. Barcelona se está enfrentando a esos problemas que se derivan de esa cesión del liderazgo a un mercado privado liderado por multinacionales. Eso tiene un impacto primero en que Barcelona es una ciudad rica, con competencias suficientes, con recursos suficientes como para garantizar las necesidades básicas y sin embargo en Barcelona aumenta la pobreza, el desempleo, la desigualdad, la diferencia entre barrios ricos y barrios pobres. Hay un riesgo de rupturas en Barcelona que no había existido antes, ahora es una ciudad cada vez menos cohesionada. La desigualdad, las situaciones de pobreza, de desalojos, de cortes de suministros básicos, o sea de problemáticas que hasta hace unos años habrían sido inimaginables. Además, esa deriva neoliberal también amenaza la identidad de la propia ciudad, es decir, lo estamos viendo con el turismo de masas fuera de control en manos de grandes lobbies, intereses muy concretos que buscan el máximo beneficio a corto plazo. Eso, por ejemplo, está generando que todo el Centro Histórico de la ciudad esté bajo una presión insoportable, con la presión de los grandes cruceros, de esos apartamentos turísticos fuera de control que están produciendo situaciones de especulación, de gentrificación, de aumento de precio de viviendas, de los locales comerciales. Cierran los comercios más tradicionales de proximidad que son los que posibilitan la vida cotidiana y en cambio se instalan las grandes cadenas, grandes marcas que hacen que se pierda la identidad de la ciudad porque finalmente te encuentras con un Centro Histórico que podría ser el Centro histórico de cualquier ciudad europea porque son las mismas tiendas con las mismas marcas no. Claro, eso además es miope, no solo es injusto, y no solo es feo sino que además es miope porque como modelo no es sostenible. Barcelona no es una ciudad de museos, no es una ciudad monumental, su atractivo es precisamente es la vida en la calle, su carácter mediterráneo, la riqueza en sus identidades, en las diferencias entre sus barrios, si se deja que se convierta en un parque temático orientado solo al turismo de masas hace que acabe perdiendo atractivo y muchos turistas que vienen aquí acaben perdiendo interés. El turismo y los congresos son grandes recursos para la ciudad pero que no nos podemos limitar a eso porque hace que tengas una gran dependencia exterior y que acabes generando camareros, azafatas y trabajadores precarios al servicio de los visitantes ricos de la ciudad. Estamos caminando hacia ese modelo. Barcelona tiene potencial suficiente para tener un modelo productivo mucho más diversificado y para hacer apuestas estratégicas de futuro a medio y a largo plazo.

CITE: ¿Y en qué apuestas está pensando?

Ada: Pues por ejemplo en la rehabilitación. Evidentemente ya no es momento de hacer obras faraónicas, Barcelona es una ciudad muy densa donde ya se han hecho grandes infraestructuras. Ahora se trata más bien de coser la ciudad, de cohesionarla, de acabar también obras inacabadas que con el estallido de la burbuja se han quedado abiertas como heridas en la ciudad. Es momento mucho más de micro políticas, de coser esa ciudad y disminuir esas desigualdades y luego hacer apuestas de futuro como por ejemplo como la rehabilitación urbana y energética. Políticas de sostenibilidad en todos los niveles utilizando las nuevas tecnologías, apostando no solo por acoger congresos de nuevas tecnologías que es lo que hacen en la ciudad, sino por desarrollar una industria propia de nuevas tecnologías, una tecnología que tenga aplicaciones sociales y ambientales para el futuro. Barcelona es una de las ciudades del Estado también más insostenibles o sea que en pocas semanas consume toda su huella ecológica de todo el año. Es una ciudad que tiene que caminar hacia la autosuficiencia y tiene mucho camino por recorrer. Eso también es una industria potencial que hay que desarrollar. Hay que apostar también evidentemente por la economía cooperativa que además la ciudad tiene una tradición de economía cooperativa y social y de hecho ya está creciendo por sí misma. También en los servicios a las personas. Hay un envejecimiento de la población y hay muchísima gente que se está quedando fuera a causa de los recortes de la atención más básica.

CITE: En este contexto, ¿cuáles con los elementos principales que se están planteando como medidas urgentes ante esta situación?

Ada: Barcelona en Cómú está trabajando en un programa amplio de ciudad y lo está haciendo de forma participativa, que es como creemos que hay que hacerlo, contando con todo el potencial de esta ciudad que es muchísimo. Pero mientras se está elaborando este programa, contando con el saber y los expertos de la ciudad, nos parecía imprescindible que si Barcelona en Comú es una candidatura ciudadana que surge frente a una situación de emergencia social, había que tener un plan de choque para hacer frente a esta situación. Lo primero que hemos planteado es un plan de choque que tiene treinta medidas que son perfectamente viables con las competencias municipales y que dependen solo de la voluntad política. Hay muchas cosas que estamos acostumbrados a que nos digan últimamente que no se puede hacer, pero muchas de ellas se pueden hacer simplemente si hay voluntad política. Entonces en ese plan de choque hemos planteado un primer grupo de medidas para la generación de empleo y la lucha contra la precariedad. Porque no solo se trata de generar empleo sino que, con todas las reformas laborales que hemos tenido aquí, ahora mismo hay mucho empleo que se genera que es cercano a la esclavitud, y en una ciudad próspera como Barcelona hay gente que tiene dos y tres trabajos y no llega a final de mes y no puede pagar su vivienda. Hay que de dignificar el trabajo porque se está generando mucho trabajo basura y el Ayuntamiento tiene mecanismos concretos para hacerlo. Por ejemplo, hay una demanda histórica del movimiento vecinal que es un sello de calidad en la contratación. Hay que pensar que el ayuntamiento emplea directamente a más de doce mil personas y por tanto puede ser ejemplar con su propia política de contratación además de fomentar la conciliación y garantizar los derechos laborales. El Ayuntamiento de Barcelona también tiene una actividad económica que supone al 5% del PIB de la ciudad y tiene una relación con un montón de actores económicos a través de contrataciones, de adjudicaciones, de proveedores, etc. Toda esa relación económica que mantiene el Ayuntamiento la puede condicionar, puede poner condiciones, puede hacer inspecciones y  garantizar que con las empresas con las que se trabaja efectivamente cumplan con los derechos laborales y ambientales. Hemos dicho también de realizar una inversión inicial, para generar, para estimular, no para generar empleo directo ni contratación directa, porque además ahora tenemos una ley del partido popular que impide la contratación directa de los Ayuntamientos para garantizar la estabilidad presupuestaria, pero si puedes generar empleo indirectamente invirtiendo en sectores estratégicos como los que te decía antes: en el tema de rehabilitación, urbanidad energética, los servicios básicos, la economía cooperativa, las nuevas tecnologías, la gestión sostenible de residuos, etcétera. Un segundo bloque es la garantía de derechos básicos. Estamos diciendo que estamos en una situación de emergencia, por lo que evidentemente tiene que ser la prioridad de toda política pública en una ciudad democrática, que quiera ser justa y democrática, la garantía de los derechos básicos, en temas de vivienda, en temas de sanidad, en temas de alimentación. Ahí tenemos varias medidas. Para garantizar esos derechos básicos el Ayuntamiento insisto tiene componentes suficientes y recursos para hacerlo. Luego hay otro grande bloque que tiene que ver con este contexto también de emergencia democrática. Son medidas para revertir procesos de privatización que se han impulsado en el último gobierno y además muy graves como los parkings por ejemplo que son la principal fuente de ingresos del Ayuntamiento de Barcelona, pues se ha privatizado el 60% de la empresa pública que los gestionaba. Además no solo estas privatizando un servicio estás perdiendo ingresos, sino que estás perdiendo el control de políticas de movilidad. Porque los parkings te permiten hacer políticas de movilidad entonces es una doble perdida digamos. La privatización del agua uno de los temas que para nosotros es gravísimo y que solo en los años de la crisis el coste del agua en Barcelona se ha encarecido el 66%. Además que hay una opacidad absoluta en la gestión, de hecho hay indicios de varias malas praxis. Tenemos encarecimiento, mala calidad en el servicio, hay opacidad en la gestión. Por tanto hay una propuesta de remunicipalización. La privatización ha sido un fracaso como modelo en la gestión de servicios básicos como el agua, y es una tendencia en todo Europa a la remunicipalización del agua. Hay en varios municipios de  Cataluña que tienen el agua municipalizada, pero también Berlín, París, Nápoles están municipalizando el agua. Se deben revertir las privatizaciones contra el bien común, como es la de los parkings públicos. También algo muy importante para nosotros son las guarderías, la escolaridad de cero a tres años, un modelo que ha sido referente y ejemplar en Barcelona pero que todavía deja sin atender al 40% de las familias que lo demandan. El gobierno actual ha dejado de construir esas escuelas y ha privatizado su gestión. Queremos revertir esos procesos de privatización de servicios básicos y también proyectos faraónicos que responden a intereses especulativos. Por ejemplo, en plena crisis el Ayuntamiento actual tiene un proyecto en una de las zonas más precarias en Barcelona para hacer una pista de sky, cuando en Barcelona no nieva nunca. O sea, sería una pista de sky artificial, en plena crisis, cuando hay gente que la están desalojando o que no tiene para comer. Otro ejemplo sería el del puerto de Barcelona, donde se ha hecho un puerto de lujo. La intención es revertir lo que se ha hecho ya o paralizar esas obras en proyecto que me parecen contrarias a una ciudad democrática. Al mismo tiempo, es necesario democratizar el propio Ayuntamiento con políticas de transparencia, eliminando privilegios como las dietas, los coches oficiales etc. que a lo mejor pueden parecer simbólicas pero que van sumando y son muchos millones de euros. Si vas sumando, el Ayuntamiento de Barcelona se gasta 13 millones de euros en publicidad y propaganda, unos 15 millones en subvencionar el circuito de fórmula 1, y así un montón de cosas.

CITE: ¿Cuál es el proceso que finalmente hizo posible a Barcelona en Comú, qué grupos, qué sectores forman parte, cómo está estructurada la plataforma finalmente?

Ada: Barcelona en Comú es un proyecto que mucha gente habíamos soñado desde la ciudadanía pero que hasta que no ha surgido un contexto de crisis como la actual no ha sido posible. Barcelona en Común no es un partido más ni es una colisión al uso, sino que es una candidatura ciudadana que lo que plantea es sumar el máximo de esfuerzos a partir de objetivos y prácticas concretas para reunir una mayoría social que pueda ganar. La esencia del proyecto es unir el máximo de fuerzas para poder ganar. No nacimos como una experiencia más que quiere tener una presencia testimonial, porque para eso ya hay otras representaciones políticas. Llevo décadas en las luchas sociales por los derechos humanos y me parecía bien seguir ahí, no tenía ambición de hacer carrera política. Pero si hemos dado este paso es porque hay una situación de emergencia pero también porque hay una situación de oportunidad. Es decir, hay un contexto de despertar ciudadano que ha hecho que mucha gente que no se había implicado en política ahora esté dispuesta hacerlo y cuando digo mucha gente, no me refiero solo a gente de movimientos sociales, sino a gente profesional, experta, técnica de muchos sectores muy diferentes; ingenieros, médicos, de todo tipo, gente que está indignada con la deriva que han tenido nuestras instituciones y que está dispuesta a corresponsabilizarse e implicarse en un proyecto para dignificar la política. Este momento de oportunidad hay que aprovecharlo y por eso mucha gente hemos dado el paso.  Esa la naturaleza de Barcelona en Común, la plataforma ciudadana que hace una llamado en general a sumar fuerzas para poder ganar y demostrar que se puede hacer política de otra manera. Por eso lo primero que hicimos por ejemplo no fue negociar una coalición o una lista electoral, lo primero que hicimos es discutir un código ético abierto a la ciudadanía de todo el debate, de forma presencial, de forma on line y discutimos un código ético para discutir que reglas del juego poníamos para que aquello que no nos gusta no vuelva a suceder. Porque claro, una cosa es decir que tú vas a ser mejor y otra cosa es que eso efectivamente se realice, los  buenos discursos los hace todo el mundo y ahora todo el mundo habla en Barcelona y España de democracia, de trasparencia, de participación,  palabras se van vaciando de significado. Lo que más falta hace son prácticas concretas que demuestren que se puede hacer de otra manera, por eso empezamos por un código ético que limita los sueldos, limita los mandatos, elimina las dietas, obliga a mecanismos concretos de rendición de cuentas de revocación de cargos en caso de incumplimientos; un código ético que ningún partido que está en el Ayuntamiento cumple. Ahí es donde se nota la diferencia. Hemos hecho una candidatura en la cual hemos conseguido sumar también a fuerzas políticas que apuestan por ese cambio, en las formas de hacer política. Lo primero que hicimos, incluso antes que el código ético, fue validar nuestra propuesta. Meditamos la propuesta pero dijimos… “a lo mejor somos unos iluminados los que hemos planteado esto” y queríamos saber que efectivamente había un sentir general que sintonizaba con nuestra propuesta. Así, nos propusimos llegar a recoger treinta mil firmas y en poco tiempo, en pleno verano, superamos esas treinta mil firmas. La movilización ha sido tan grande, ha ilusionado a tanta gente, que ha conseguido que varias fuerzas políticas apoyen esa candidatura y se sumen a ella. Se han sumado  fuerzas muy nuevas como Podemos Barcelona, Procés Constituent, ecologistas como ECUO o fuerzas que llevan décadas, y que incluso han participado en la gestión de la ciudad, como es Iniciativa por Catalunya y Esquerra Unida i Alternativa. Todas esas fuerzas políticas que son muy distintas entre sí, es una virtud del proyecto que todas ellas han estado de acuerdo que hacía falta algo diferente y nuevo como es la candidatura de Barcelona en Común, donde no funciona como una coalición sino que hay los espacios soberanos de decisión y gestión de los proyectos a nivel territorial, en los diferentes barrios de la ciudad, y a nivel sectorial en los diferentes ejes temáticos dónde participa todo el mundo en pie de la igualdad.

 

Fuente: Barcelona en Comú

CITE: ¿Cuál es la reacción de los partidos tradicionales, de los poderes fácticos, de los poderes económicos, porque evidentemente esto levanta una expectativa de cambio en Barcelona, pero también en España, en Europa y yo diría que general en el mundo. En estos primero días cómo sientes tu Ada, el lineamiento, la dinámica, de los sectores políticos y económicos de Barcelona?

Ada: Han reaccionado con miedo porque nada más de presentarnos empezaron a salir encuestas que nos señalaban como posible primera o segunda fuerza y eso ha disparado todas las alarmas. Eso lo hemos notado de diferentes maneras, con algunos medios que nos han silenciado, con otros que han manipulado nuestras declaraciones, bueno, tampoco queremos caer en el victimismo. Queremos ser honestos, queremos apostar por una propuesta positiva y propositiva y vamos a seguir con esa filosofía. Pero es evidente que hay elites políticas y económicas que ven en nuestro proyecto una amenaza y nos intentan ridiculizar, silenciar o  criminalizar. Porque efectivamente nuestro proyecto lo que quiere es más democracia y eso significa priorizar el interés general por delante de determinados intereses particulares.  Ya contábamos con ello, por lo que no nos van a desanimar. Yo creo que la  ciudadanía está muy harta también de determinadas manipulaciones, no sabemos hasta qué punto nos lo van a poner difícil pero vamos a actuar con honestidad y con trasparencia que creo que es nuestra mejor arma.

CITE: Si tal como todos las encuestas predicen, vamos a tener una conformación del consejo municipal muy fragmentada, muy dispersa. ¿Qué política de unidad impulsaría a Barcelona en Común para establecer una mayoría suficiente para gobernar la ciudad?

Ada: Barcelona en Común ha surgido con la idea de que hay una mayoría social que quiere cuestiones muy mínimas como es democratizar la institución, acabar con la corrupción, garantizar los derechos sociales, hacer una ciudad más justa y democrática y que esa mayoría social hasta ahora no tenía una expresión política. Hay que pensar que en las últimas elecciones en Barcelona se abstienen el 50% de la población. Es esa gente la que se está dirigiendo al proyecto de Barcelona en Común. Y en ese sentido, creemos que las encuestas tradicionales es difícil que reflejen eso, el horizonte está abierto y hasta que no se produzcan las elecciones no sabemos qué va a pasar. Porque estas elecciones nos son unas elecciones cualquiera y proyectos como el nuestro, no solo el nuestro, pero en concreto proyectos como el nuestro quieren movilizar a la gente que hasta ahora no se ha movilizado. Entonces existe un grado de apertura que hasta que no llegue el momento de las elecciones la verdad no sabremos. Nuestra ambición es ganar y vamos a hacer todo lo posible por ganar y creemos que hay condiciones para hacerlo. En cualquier caso, el día después si hay que hablar de pactos o de acuerdos para poder hacer gobierno, evidentemente nos vamos a centrar en el debate de modelo de ciudad, en el programa concreto y en las medidas concretas.

CITE: Finalmente, una opinión corta sobre algunos temas que son complejos. El primero de ellos es la gestión de la autoridad metropolitana de Barcelona y la articulación de la  ciudad dentro de una gran región metropolitana, ¿Qué punto de vista tiene sobre eso?

Ada: La visión metropolitana lleva tiempo siendo esencial y lo es cada vez más en políticas como las de movilidad, las de infraestructuras, urbanismo… Pero no solo, sino también fiscalidad,  ocupación y cada vez más temas ligados a la reindustrialización de la ciudad, queremos diversificar el modelo productivo. Estos temas es evidente que la reflexión debe ser a nivel metropolitano y no simplemente de ciudad. En realidad, nuestro modelo, hacia donde creemos que hay que caminar, es por un lado descentralizar la propia ciudad, caminar hacia la elección directa de los distritos para luego apostar más fuertemente también por un gobierno metropolitano que habría que democratizar. Tenemos que trabajar tanto con los distritos como con el gobierno metropolitano. Para lo segundo creemos que habría que presionar el nivel autonómico como el central posibilitar la elección directa del gobierno metropolitano para permitir democratizar una de las órganos más opacos. En la entidad metropolitana es donde se gestionan recursos básicos y presupuestos muy importantes sin ningún control democrático y con un montón de empresas metropolitanas como la del transporte público que tiene un nivel de cargos directivos fuera de medida y que sirve para recolocar a mucha gente de los partidos políticos, lo sabe todo el mundo. Este tiene que ser el horizonte. Mientras no se consiga modificar eso, que no va a ser fácil porque hay que poner de acuerdo a mucha gente, a muchos municipios y a diferentes escalas; mientras no se logre esa democratización del gobierno metropolitano, Barcelona tiene que ejercer más el papel del liderazgo, porque es la capital, es el municipio principal y tendría que utilizar más su liderazgo para caminar en esa articulación metropolitana en temas claves y estratégicos como los que hemos comentado antes.

CITE: Segundo tema, el rol determinante que tiene el puerto y una gestión que a veces va un poco de espaldas a la ciudad ¿cómo miran ustedes el futuro de la ciudad respecto a la gestión del puerto?

Ada: Si, si, el puerto es una infraestructura estratégica de la ciudad y ahora mismo hay una relación muy opaca, porque con la excusa de que es una infraestructura que depende sobre todo del Estado (el ayuntamiento participa en su consejo pero que la mayoría es del Estado), con eso se justifica la opacidad, cosa que no nos parece admisible. Se tendrá que hacer más transparente la relación de la ciudad con el puerto. En los últimos años han pasado cosas como la utilización y la privatización de espacio público de la ciudad colindante al puerto con la construcción del puerto de lujo, la barbaridad  que se hizo con el hotel de lujo en primera línea de mar que se salta la ley de costas, etcétera, etcétera. O sea, se han hecho diferentes abusos que están vinculados a esa “tierra de nadie”, que como no depende del gobierno municipal parece que el puerto pueda hacer lo que quiera y eso evidentemente se tiene que acabar, se tiene que acabar y la ciudad tiene que poner las reglas del juego.

Entrevista: Dr. Augusto Barrera Guarderas – Coordinador CITE – FLACSO Ecuador

Transcripción y edición: Carlos Alberto López Veintimilla – Estudiante Maestría de Estudios Urbanos, FLACSO Ecuador