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Marc Martí-Costa
Profesor Investigador Flacso Ecuador (@eixint)

En la primavera del 2014 activistas con variadas trayectorias empezaron a reunirse para idear la posibilidad de lanzar una candidatura ciudadana a las elecciones municipales de Barcelona. A pocos días de la votación (será el próximo 24 de mayo), la mayoría de encuestas indican que esta candidatura tiene muy cerca la posibilidad de ganar y que su cabeza de lista, Ada Colau, se convierta en la nueva alcaldesa de la ciudad.
Que una nueva candidatura surgida desde los movimientos ciudadanos, en menos de un año de vida pueda devenir la principal fuerza política de una ciudad como Barcelona es, como mínimo, inaudito. Y es que en España se viven momentos convulsos, ya no de indignación, sino de renovación, acción y esperanza. A nadie se le escapa que la eclosión del 15M fue el inicio de un nuevo ciclo político que a nivel político-institucional se tradujo con la irrupción de Podemos en las pasadas elecciones europeas. Un nuevo episodio de este cambio de ciclo son las presentes elecciones municipales y autonómicas. Los orígenes de todo ello las encontramos en la crisis económica del 2007, pero sobretodo en las políticas de austeridad y la corrupción continuada que salpica un día sí y otro también a los principales partidos políticos que llevan gobernando el país desde la transición (Partido Popular, Partido Socialista, Convergencia i Unió en Catalunya, etc.). Sin embargo, la etapa municipalista del nuevo ciclo político en España tiene su ADN propio. Y en gran parte, este ha sido definido por la candidatura Barcelona en Comú (Bcomú) liderada por la ex-portavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca Ada Colau. Veamos con más detalle algunas de sus características definitorias.
La primera de ellas es la conformación de un nuevo sujeto político más allá de los partidos políticos tradicionales. Este fenómeno se ha dado en los últimos años en ciudades pequeñas pero extrañamente en ciudades medias y grandes como ahora. En Barcelona, a partir del liderazgo del grupo de activistas promotor se buscó, primeramente, el aval de más de 30.000 vecinos y vecinas que en menos de tres meses dieron su apoyo a la iniciativa y a su manifiesto fundacional. En segundo lugar, este sujeto político de espíritu movimentista y de base ciudadana buscó músculo en organizaciones y partidos políticos existentes. Como resultado del proceso de confluencia entre diferentes organizaciones, en base de objetivos y propuestas concretos, la actual candidatura de Bcomú la conforman, además de sus impulsores, cinco partidos y plataformas políticas, entre las cuales está Podemos. A pesar de estar integrado por algunos partidos tradicionales, la organización continúa funcionando con una estructura altamente horizontal y abierta, logrando integrar en sus múltiples comisiones de trabajo a personas anteriormente no encuadradas en ninguna organización, ilusionadas con la propuesta de cambio. Como resultado de todo ello se han creado más de 20 grupos territoriales descentralizados en barrios que abarcan el conjunto de distritos de la ciudad.

Fuente: Barcelona en Comú

El segundo elemento a destacar de estas candidaturas es su fuerte compromiso ético y democratizador de la política. Antes incluso de consensuar el programa, BComú trabajó de una forma intensamente participativa para la creación de un código ético que guiara toda su futura acción política. En ella se incluyen mecanismos periódicos de fiscalización y rendición de cuentas, limitación de sueldos y mandatos, independencia financiera y medidas estrictas contra la corrupción, entre muchas otras. Esta exigencia interna, se ha traducido también en el programa con un extenso listado de propuestas para avanzar hacia una profundización democrática de la ciudad. Se quiere promover la elección directa de los responsables de los distritos a nivel municipal, el derecho a la iniciativa popular municipal, avanzar en los presupuestos participativos, etc. En este paquete de medidas se incluyen también acciones contra la corrupción, como un sistema de rendición de cuentas de los altos cargos municipales o la creación de una oficina municipal anticorrupción.
Pero si se tienen que destacar algún objetivo prioritario de las propuestas de BComú, este es la lucha contra la desigualdad y las privatizaciones/externalizaciones de los servicios públicos. Durante los últimos años han crecido las desigualdades entre los barrios más ricos y más pobres de la ciudad, además de una precarización y el empobrecimiento generalizada de las clases medias. Frente a temas tradicionales como las grandes obras urbanísticas, la competitividad, la seguridad, etc. la primera gran victoria de Bcomú durante la campaña electoral ha sido situar el tema de las desigualdades en el primer puesto de la agenda electoral. Para hacer frente a esta situación , se ha elaborado un plan de choque para asegurar los derechos de la población en su realidad cotidiana, entre los que se encuentran evitar los desahucios por motivos económicos, garantizar los servicios mínimos de agua, gas y electricidad o asegurar una renda mínima a las personas sin recursos.
Como cuarto y último elemento, destacar el fuerte carácter intermunicipalista e internacionalista. La ambición de BComú no es solamente la ciudad de Barcelona, sino que la propuesta de cambio está estrechamente vinculada con el proceso la revolución democrática estatal y la generación de un nuevo proceso constituyente. La iniciativa en Barcelona ha generado réplicas en todo el estado español con la creación de una marea candidaturas ciudadana en ciudades pequeñas y grandes con sus propias particularidades, entre las cuales destaca Ahora Madrid que disputa la alcaldía de la capital al Partido Popular. A nivel internacional, BComú aspira a posicionar a Barcelona como referente de la justicia social, con una especial solidaridad con los países y ciudades del Sur de Europa que viven bajo el yugo de las actuales deudocracias y sus políticas austericidas.

Renovación política, lucha contra la injusticias y las desigualdades, profundización democrática, ciudades para la vida y no el negocio. Estos serían seguramente los ejes cardinales de la candidatura de BComú y sus muchas otras candidaturas hermanas. Pero si algo las hace diferentes, es sin duda la ilusión que han despertado entre los vecinos y vecinas que desbordan los actos en las plazas, así como la movilización de abstencionistas y votantes resignados que vuelven a tejer la esperanza bajo la estela del “Si se puede!”.